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Hace
un par de años Andy Chango revolucionó el panorama musical
gracias a un disco dedicado íntegramente a las drogas. Del
teclado de este argentino y de las colaboraciones de amigos suyos
como Calamaro o Ariel Rot, surgieron himnos cannábicos tan
grandes como "Qué lindo es drogarse en familia",
"La Carta" o "Neuronas", que enseguida se
convirtieron en himnos para todos los aventureros psicoactivos.
Sin
embargo el tiempo pasa y Chango, después de drogarse en familia y
de quemar un millón de neuronas, vuelve a la carga con Las
fantásticas aventuras del Capitán Angustia, un nuevo trabajo
en el que canta a la dignidad y a la honra con la que cada cual
tiene que asumir sus acciones y sus angustias. Le
canto a la angustia, sí, pero también a la decrepitud física,
al deterioro del hígado, del pulmón, a los dientes amarillos...
Los problemas del amor y de la vida caótica, a los panic
attack y a la droga legal. Es un disco mucho más apto para
todos los públicos. Por ejemplo, las canciones que hablan de la
droga legal pueden ir dirigidas a las amas de casa. Ahora que
cumplí los 30 años, he empezado a incursionar en las drogas
legales y me han fascinado. Y eso que sólo empecé por una simple
teoría: millones de amas de casa no pueden estar equivocadas.
El mensaje del disco es muy
positivo. Lo hice para reírme de mí y para que los demás se den
cuenta que pueden reírse de sus propios defectos y problemas. Mi
ilusión no sería tocar delante de 80.000 fans adolescentes. A mí
me encantaría tocar en un garito lleno de amas de casa
empastilladas de Lexatín o tomando whisky con hielo y mirando Tómbola
o Madrid Directo. He pasado muchas veladas con muchas madres de
amigos españoles y, a cierta hora de la noche, están más
colocadas que nosotros.
Así
pues, el Capitán Angustia es una nueva personalidad de Chango que
nace de sus angustias. Sí, además actuamos juntos. En la primera parte de los conciertos toco
yo. En la segunda, aparece el Capitán Angustia con su traje
intergaláctico: un freak
de metro noventa, 51 kilos de peso, con un traje de lycra
ajustado, botas, gafas y capa violetas, una letra roja
"A" en el pecho, cinturón amarillo y guantes especiales
para manipular ácido industrial. Si alguien se fuma un porro, se
toma unas copas y me ve cantar las canciones del primer disco y
después aparece un superhéroe cantándole al riñón... Creo que
me estoy acercando a lo que quiero, que es despertar todas las
sonrisas posibles.
Sonrisas,
pero coherentes. Y es que como Peter Parker o Clark Kent, Andy
Chango pasó por un duro proceso de mutación hasta transformarse
en el personaje liberador del Capitán Angustia.
El año pasado tuve unas semanas muy chungas. Y el Capitán
Angustia fue el superhéroe que salió a cantar a la depresión
con alegría. Detesto la gente que se pasa 10 años de juerga y
después otros 40 lamentándose de lo que tenía y lo que perdió...
La dignidad es muy importante y los momentos vividos no nos los
quita nadie. Lo que hizo el Capitán Angustia fue reírse de la
patética vida que llevaba en aquel entonces. Sobre todo tuve muy
mala suerte una semana en la cual hice una pirueta para mis amigos
en un restaurante, me caí por una ventana y me quebré un hueso
del pie. No voy a decir lo que había tomado antes de hacer esto.
En el hospital me dijeron que tenía el hueso calcáreo partido.
Así que me tuve que quedar. Cuando llegué a la habitación decidí
montar una fiesta. Llamé a Calamaro, a sus músicos y a las cinco
de la madrugada llegaron con equipos de música, cervezas,
porros... Las enfermeras nos venían a amonestar y Calamaro las
iba filmando en vídeo. A la mañana siguiente llegó mi novia y
se cabreó. Allí recapacité un poco. No mucho. Luego me pusieron
una escayola que, por equivocación, me comprimía el nervio ciático
y me impedía moverme. Pero el doctor del hospital de Madrid me
dijo que la culpa de la parálisis era neurológica y debida al
consumo de alcohol. Claro, lo dijo influenciado por lo que había
pasado la noche anterior. Pensó que yo era alcohólico, lo cual
no es cierto. Me gusta tomar cada substancia en su medida y el
alcohol no es precisamente mi droga favorita. Entonces me dijo que
iba a ser paralítico de por vida. Yo me despedí de mi novia y
pasé una noche malísima. Hasta que me vio otro doctor que dijo
que sólo estaría paralítico cuatro meses. Ahora ya puedo
correr. No me gusta el deporte, pero digamos... puedo huir. Después
de eso salí a festejarlo. De madrugada va y explota la bomba de
ETA a 50 metros de mí. Soy muy escéptico, pero empecé a pensar
que me habían echado algún mal de ojo. Hasta entonces los
grandes desastres me había ocupado personalmente de hacerlos yo.
A los pocos días me leí un libro del padre de Ariel Rot. Empecé
a llorar y el oculista me puso gafas. Cumplí 30 años esa misma
semana. Decidí comprar 18 botellas de champán para olvidarme de
todo junto a unos amigos. Descorchamos las botellas a las 12 de la
noche y resulta que no tienen burbujas... El desenlace de la
historia ocurrió cuando me senté al piano de mi casa junto a
Gerard Quintana y al grupo catalán Gossos. Juntos grabamos
catorce versiones del himno del Capitán Angustia. Mientras lo hacía
me di cuenta que había convertido el dolor en alegría. Y aquí
nació el Capitán Angustia. Y a lo largo de los meses he seguido
riéndome de todas las cosas que me pasaban. Por esto en el álbum
hay música disco de los 80'. La música es alegre y las letras
hablan con cinismo y humor de las peores desgracias.
Al
igual que sus colegas argentinos, a Andy sólo se le tiene que
hacer un par de preguntas para que te lo cuente todo. Sobre todo
si tiene entre sus manos un trabajo tan flamante como Las
fantásticas aventuras del Capitán Angustia. Lo que uno no se
espera es su nueva guerra. Sí, ahora que empecé a probar drogas legales tengo un nuevo motivo
para luchar: la ilegalización de la droga legal. Me explico, la
droga legal está muy bien, pero no tiene el morbo de lo
prohibido. Me encantaría que Los Tranquilacines, el Lexatin, los
Sanax, la Centralina... me los diera un camello. ¡Quiero que mi
madre también tenga que ir a pillar en la calle!
Dejando
la broma a parte, con este trabajo Andy pretende volver a conectar
con el mejor público de cada ciudad y pueblo.
Después de los conciertos salgo de noche y me agazapa lo mejor de
cada población. Siempre encuentro el epicentro del buen rollo, de
la inteligencia y de la locura. Y esto es así porque el mensaje
de mis discos funciona como filtro. En vez de venir teenagers,
en mis conciertos viene gente muy enrollada.
No
le defraudemos, pues. Un ratito con el Capitán Angustia bien se
lo vale, ¿no?
Las
Fantásticas aventuras del Capitán Angustia
está editado por Dro East West |