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Revista Cañamo - Junio 2001

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Andy Chango

Por Marc Isern

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Hace un par de años Andy Chango revolucionó el panorama musical gracias a un disco dedicado íntegramente a las drogas. Del teclado de este argentino y de las colaboraciones de amigos suyos como Calamaro o Ariel Rot, surgieron himnos cannábicos tan grandes como "Qué lindo es drogarse en familia", "La Carta" o "Neuronas", que enseguida se convirtieron en himnos para todos los aventureros psicoactivos.

Sin embargo el tiempo pasa y Chango, después de drogarse en familia y de quemar un millón de neuronas, vuelve a la carga con Las fantásticas aventuras del Capitán Angustia, un nuevo trabajo en el que canta a la dignidad y a la honra con la que cada cual tiene que asumir sus acciones y sus angustias. Le canto a la angustia, sí, pero también a la decrepitud física, al deterioro del hígado, del pulmón, a los dientes amarillos... Los problemas del amor y de la vida caótica, a los panic attack y a la droga legal. Es un disco mucho más apto para todos los públicos. Por ejemplo, las canciones que hablan de la droga legal pueden ir dirigidas a las amas de casa. Ahora que cumplí los 30 años, he empezado a incursionar en las drogas legales y me han fascinado. Y eso que sólo empecé por una simple teoría: millones de amas de casa no pueden estar equivocadas. El mensaje del disco es muy positivo. Lo hice para reírme de mí y para que los demás se den cuenta que pueden reírse de sus propios defectos y problemas. Mi ilusión no sería tocar delante de 80.000 fans adolescentes. A mí me encantaría tocar en un garito lleno de amas de casa empastilladas de Lexatín o tomando whisky con hielo y mirando Tómbola o Madrid Directo. He pasado muchas veladas con muchas madres de amigos españoles y, a cierta hora de la noche, están más colocadas que nosotros.

Así pues, el Capitán Angustia es una nueva personalidad de Chango que nace de sus angustias. Sí, además actuamos juntos. En la primera parte de los conciertos toco yo. En la segunda, aparece el Capitán Angustia con su traje intergaláctico: un freak de metro noventa, 51 kilos de peso, con un traje de lycra ajustado, botas, gafas y capa violetas, una letra roja "A" en el pecho, cinturón amarillo y guantes especiales para manipular ácido industrial. Si alguien se fuma un porro, se toma unas copas y me ve cantar las canciones del primer disco y después aparece un superhéroe cantándole al riñón... Creo que me estoy acercando a lo que quiero, que es despertar todas las sonrisas posibles.

Sonrisas, pero coherentes. Y es que como Peter Parker o Clark Kent, Andy Chango pasó por un duro proceso de mutación hasta transformarse en el personaje liberador del Capitán Angustia. El año pasado tuve unas semanas muy chungas. Y el Capitán Angustia fue el superhéroe que salió a cantar a la depresión con alegría. Detesto la gente que se pasa 10 años de juerga y después otros 40 lamentándose de lo que tenía y lo que perdió... La dignidad es muy importante y los momentos vividos no nos los quita nadie. Lo que hizo el Capitán Angustia fue reírse de la patética vida que llevaba en aquel entonces. Sobre todo tuve muy mala suerte una semana en la cual hice una pirueta para mis amigos en un restaurante, me caí por una ventana y me quebré un hueso del pie. No voy a decir lo que había tomado antes de hacer esto. En el hospital me dijeron que tenía el hueso calcáreo partido. Así que me tuve que quedar. Cuando llegué a la habitación decidí montar una fiesta. Llamé a Calamaro, a sus músicos y a las cinco de la madrugada llegaron con equipos de música, cervezas, porros... Las enfermeras nos venían a amonestar y Calamaro las iba filmando en vídeo. A la mañana siguiente llegó mi novia y se cabreó. Allí recapacité un poco. No mucho. Luego me pusieron una escayola que, por equivocación, me comprimía el nervio ciático y me impedía moverme. Pero el doctor del hospital de Madrid me dijo que la culpa de la parálisis era neurológica y debida al consumo de alcohol. Claro, lo dijo influenciado por lo que había pasado la noche anterior. Pensó que yo era alcohólico, lo cual no es cierto. Me gusta tomar cada substancia en su medida y el alcohol no es precisamente mi droga favorita. Entonces me dijo que iba a ser paralítico de por vida. Yo me despedí de mi novia y pasé una noche malísima. Hasta que me vio otro doctor que dijo que sólo estaría paralítico cuatro meses. Ahora ya puedo correr. No me gusta el deporte, pero digamos... puedo huir. Después de eso salí a festejarlo. De madrugada va y explota la bomba de ETA a 50 metros de mí. Soy muy escéptico, pero empecé a pensar que me habían echado algún mal de ojo. Hasta entonces los grandes desastres me había ocupado personalmente de hacerlos yo. A los pocos días me leí un libro del padre de Ariel Rot. Empecé a llorar y el oculista me puso gafas. Cumplí 30 años esa misma semana. Decidí comprar 18 botellas de champán para olvidarme de todo junto a unos amigos. Descorchamos las botellas a las 12 de la noche y resulta que no tienen burbujas... El desenlace de la historia ocurrió cuando me senté al piano de mi casa junto a Gerard Quintana y al grupo catalán Gossos. Juntos grabamos catorce versiones del himno del Capitán Angustia. Mientras lo hacía me di cuenta que había convertido el dolor en alegría. Y aquí nació el Capitán Angustia. Y a lo largo de los meses he seguido riéndome de todas las cosas que me pasaban. Por esto en el álbum hay música disco de los 80'. La música es alegre y las letras hablan con cinismo y humor de las peores desgracias.

Al igual que sus colegas argentinos, a Andy sólo se le tiene que hacer un par de preguntas para que te lo cuente todo. Sobre todo si tiene entre sus manos un trabajo tan flamante como Las fantásticas aventuras del Capitán Angustia. Lo que uno no se espera es su nueva guerra. Sí, ahora que empecé a probar drogas legales tengo un nuevo motivo para luchar: la ilegalización de la droga legal. Me explico, la droga legal está muy bien, pero no tiene el morbo de lo prohibido. Me encantaría que Los Tranquilacines, el Lexatin, los Sanax, la Centralina... me los diera un camello. ¡Quiero que mi madre también tenga que ir a pillar en la calle!

Dejando la broma a parte, con este trabajo Andy pretende volver a conectar con el mejor público de cada ciudad y pueblo. Después de los conciertos salgo de noche y me agazapa lo mejor de cada población. Siempre encuentro el epicentro del buen rollo, de la inteligencia y de la locura. Y esto es así porque el mensaje de mis discos funciona como filtro. En vez de venir teenagers, en mis conciertos viene gente muy enrollada.

No le defraudemos, pues. Un ratito con el Capitán Angustia bien se lo vale, ¿no?

Las Fantásticas aventuras del Capitán Angustia está editado por Dro East West