> El humor es mi única fé > "Aquella semana me quebré un hueso del pie haciendo una pirueta para mis amigos; me pusieron mal la escayola comprimiendo el nervio ciático y el doctor me dijo que podía quedar paralítico para toda la vida; fui a ver a un especialista -montado en mi silla de ruedas- y me dijo que la parálisis era parcial y duraría cuatro meses; salí a festejar que la parálisis no sería permanente y me explotó la bomba de ETA de Callao a cincuenta metros; un oculista me recetó gafas para leer; sufría problemas de amor y, además, cumplí los treinta años y para celebrarlo con los amigos compré 18 botellas de champagne que en el momento del brindis revelaron no tener burbujas. Evidentemente, pensé que mi suerte se había terminado para siempre... Sin embargo, la tarde siguiente, mientras me encontraba abatido y desesperanzado, experimenté una extraña metamorfosis: una nueva fuerza emergió de mi interior, un deseo irresistible de reír, bailar y festejar todas mis desgracias: el Capitán Angustia se había apoderado de mí".
Quien así se presenta es Andy Chango, bonaerense
del barrio de Palermo (como Ariel, como Calamaro, incluso Fito recién se mudó
allí) aunque afincado en Madrid que hace un par de años entregara uno de los
discos más refrescantes de la temporada. Era su primer álbum en solitario (en
Argentina firmó otro anterior con su grupo Superchango) y que ahora regresa
travestido de superantihéroe y con un nuevo trabajo -Las aventuras del Capitán
Angustia- imaginativo, chispeante, atrevido, desbordante de ingenio y
plagado de buenas canciones. El 2 de junio las presenta en Cieza, hoy mismo
habla para MurciaRock. "¿Qué cómo fue lo de venir a España? Es
sencillo. Por un lado había en Argentina factores negativos, como un incremento
de la violencia y el hundimiento de la industria musical alternativa. El factor
positivo es que tengo una hermana que exilió acá en el 76, cuando los
militares, y siempre estuve en contacto con España. Siempre me gustó el aire
que se respiraba aquí. Sigo yendo permanentemente, pero estoy una semana y
vuelvo. Resido aquí".
Vaya, por según parece lo de la industria
musical argentina va incluso a peor, pero hablemos de Andy Chango. Tanto Andrés
Calamaro como Ariel Rot -a la postre el productor de Las aventuras del Capitán
Angustia- llevaban un tiempo señalándole como poco menos que la gran
esperanza del rock en español. ¿Ha supuesto esto alguna presión añadida? "No,
imagínate que mi vida no transcurre por los comentarios de Andrés y de Ariel.
Yo soy un ente individual, siempre lo fui, a ellos los conocí a los 25 años y
siempre hice mis cosas, siempre compuse e hice mis propias locuras. Al
contrario, como todavía jamás tuve un gran éxito mediático, para mí siempre
fue un apoyo. Bien, me decía, al menos los músicos que a mí me parecen
supertalentosos confían en mí".
Vayamos con Andy Chango, su disco
anterior. Para todos supuso una muy grata sorpresa, un aire fresco en el
panorama nacional. Pero aquella temática generalizada en torno a las drogas le
acabó pasando factura por el lado comercial. Incomprensible que una canción
como Neuronas no fuese un megahit de radiofórmula. O quizás no
tanto, que uno tiende a olvidar que existen esos entes llamados "defensores
de la moral". Puaj, oh,
disculpen. Qué sería de nosotros, pequeños mortales, sin su espada
protectora. ¿Te molestó esto especialmente? "Me sorprendió para mal.
Porque tocando en sitios notaba que la gente se moría de risa con esas
canciones, eran muy bien recibidas. Pensé que España era un sitio donde ese
disco se podía trabajar perfectamente. Y me di cuenta que los que se tomaban el
disco genial era la gente que es como yo, mis amigos o la gente de la calle,
pero que los dueños de una cadena de radio, los anunciantes, los vendedores de
zona, no les parecía lo mismo. Toda una franja de gente que son justamente los
intermediarios entre lo que uno hace y el público. Pero igual me trajo
compensaciones. Es un disco que no se pudo radiar, no se pudo hacer gira de
verano, pero la gente que lo compró y me vio en concierto la sentí muy eufórica,
muy cercana... Fue como un filtro, también".
Lo que no estoy muy seguro es si en este disco se
redimió, Sr. Chango, los textos siguen manteniendo un, digamos, estado alterado
de consciencia. Como poco. "Bueno, creo que sí hay un abismo. El
viejo lexatín le canta a una droga legal, es una canción de amor a un
medicamento que toman todas las amas de casa. Y por otro lado, el Capitán
Angustia y el concepto de este disco está totalmente vinculado con la fantasía.
Sin renegar de mi forma de ser, siempre poniendo un tono un poquito al costado
de la realidad. Creo que es un disco menos provocador, es otra cosa".
Por cierto que Andrés Calamaro participa en dos
canciones y en ambas firma como coautor. Permítame la suspicacia, ¿no serán
exigencias de superstar? "No, en absoluto. Con Andrés siempre, como la
gente se junta a ver el fútbol, nos reunimos para grabar canciones, en mi casa
o en la suya. En estos cuatro años hicimos más de 40. Las componemos en un
momento, divirtiéndonos y las cantamos juntos. En el disco quise reflejar lo
mejor de esos encuentros. Entonces no, mis colaboraciones con Andrés son
totalmente espontáneas y sin pensar en discos. Grabamos por amistad y por
divertimento y las guardamos en un cajón. Y después fui yo quien dije 'estas
dos las quiero, porque me molan y porque son Capitán Angustia".
Va, ¿y qué hay de cierto en todo el previo a la
aparición del Capitán Angustia? Ya sabes, lo de la escayola mal colocada, el
nervio ciático, el atentado de Callao... "Todo. Es totalmente cierto.
Si hubiese querido inventar una ficción te aseguro que hubiese sido más
estrambótica todavía. Todo lo que escribo siempre suele ser cierto. Cuando
escribía en Diario 16, los redactores cuando leían mi columna de los domingos
no lo podían creer, pensaban que era ficción. Hasta que empezaron a conocerme
bien...". Ya desapareció esa columna, desgraciadamente. "Sí,
fueron dos años, fue un milagro que un diario que está dentro de la normalidad
de los telediarios incorporase a unos locos, a unos freaks y no nos
impusiese ninguna regla. Luego hubo un cambio de dirección y nos fuimos".
Las aventuras del Capitán
Angustia es un disco sin desperdicio. 12 cortes como 12 soles. Con letras
imaginativas, con notables melodías pop, con actitud desenfadada y mucho
sentido del humor. Y con canciones tan redondas y acertadas como El stress
del año 2000, la preciosa Queda muy poco de mí, el factor funk de Murió
mirando la luna y Bailando con Mr. Hyde... En definitiva, un disco
bien disfrutable y con la desbordante imaginación de su autor como hilo
conductor. Vean si no. ¿Legales, pues, o ilegales, Andy? "No, yo...
Hablando en serio siempre voy a ser partidario de la legalización. Pero
hablando un poco en nuestros códigos, ahora tengo una nueva teoría que quiero
que la droga legal sea ilegal. Es decir, me gustaría que haya camellos de lexatín,
camellos de valium, que las amas de casa, nuestras madres, tengan que ir a un
poblado a pillar el medicamento. Meterse a un garito para poder consumirlo...
Incorporar el placer de lo prohibido a la droga legal".
Miles de amas de casa no pueden estar
equivocadas, que reza el eslogan. "Sí, millones de amas de casa, más
bien". Pues una curiosidad más, que esto de los superantihéroes
resulta algo resbaladizo. ¿Pasan mono? "No, en absoluto. Los
superantihéroes como el Capitán Angustia no tiene ningún problema ni físico
ni mental. Es un ser etéreo que sólo aparece para cantar y en todo caso para
hacerse unas fotos. Pero Andy Chango tampoco lo pasa, afortunadamente el caballo
es una de las drogas a la que no soy aficionado".
No, pero lo decía sin mala fe. Es que estoy
pensando que no está nada mal esto de crearse un superantihéroe, me lo estoy
pensando seriamente. "Ja, ja... Sí, sí, yo estoy convirtiendo a mis
amigos también. Ya tengo al Doctor Catástrofe y al Hombre Flor, así que serás
bien venido. De a poquito me gustaría hacer toda una banda de superantihéroes,
el Palacio de la Injusticia".
Bien, bromas aparte, lo que resulta innegable es
que todo el disco, toda su obra incluso, está salpicada por la ironía. ¿Es el
sentido del humor la mejor de las drogas? "Para mí es el mejor remedio.
Lo que más me importa es divertirme, cuando hay épocas complicadas y con
problemas trato de sacar el humor de donde sea. Siempre en las peores
situaciones de mi vida, una risa o un pensamiento cómico, incluso riéndome de
mi propia desgracia. Es un poco el mensaje del Capitán Angustia, que se
dedica a reírse de los problemas de Andy Chango. Para mí el humor es
fundamental en todo. Me gusta vincularme con personas que tengan sentido del
humor, me gusta reírme de todo, me gusta reírme de mí mismo. El humor es mi
única fe".
Andy Chango presenta Las aventuras del Capitán Angustia en el Auditorio de verano Gabriel Celaya, de Cieza, el sábado 2 de junio, en velada compartida con Kiko Veneno. Será a partir de las 22 horas a un precio de 1.000 pts (anticipada) o 1.500 (taquilla).